La inconsciencia te permite estar en la vida sin rumbo perdido en el espacio. Vas como dormido al volante de tu vida. Una persona inconsciente considera todos los sucesos que le ocurren como suerte, destino. Ve el mundo en la más limitada percepción de todas las situaciones. Es víctima del mundo que ve.
Lo que significa más que nada es que es un estado de conciencia alejado de la realidad. Está distorsionado y todo juicio reside en él.
La menté es la que controla la mayor parte de todas las actividades que se hacen en el día a día. Ser conscientes de dicha situaciones es situarse en la parte del espectáculo del drama y color que suceden en la vida. Es una obviedad que cuando una persona es sacudida por lo que le ocurre, comúnmente llamada <<crisis>> su creencia acerca de lo que piensa cambia y comienza a descubrir muchas realidades. Las comprensiones acerca de si mismo comienza a emerger y se da cuenta de que es la mente la que siempre ha dirigido su vida.
Uno se da cuenta de que son los pensamientos cosificados que se han vuelto en hábito los que nos impulsan a continuar haciendo lo que hacemos. Somos como títeres llenos de hábitos. Lo ideal es mantener hábitos buenos, excelentes que nos conduzcan a una vida mejor, pero no ocurre así.
La mayor parte del tiempo no somos conscientes de lo que sucede y nos dejamos programar por innumerables creencias negativas, limitadas que no nos sirven. ¿qué hacer al respecto? Lo más sensato es prescindir de todo lo que no nos sirve y tomar sólo lo que nos beneficia de manera natural. Y lo natural es siempre gozar de amor, dicha, plenitud, felicidad.
El aprendizaje es necesario para acceder a nuevas formas de pensar, y ha cuestionar la realidad que hemos creado. Por ello haz de tu vida un aprendizaje continuo que te llevará a ser más consciente y por fin darte cuenta que es la mente la que siempre ha dirigido tu vida.
Cuando nos hacemos conscientes nos damos cuenta que somos más grandes que la herramienta, somos mucho más esenciales en la participación con la vida, por lo tanto conviene dejar todos los posicionamientos y los juicios de la mente y así liberar la energía de la vida que nos mantiene en completa armonía con los demás.

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