La inteligencia emocional nos permite tener ese conocimiento de nuestras emociones, gestionarlas para poder mantener en todo momento la cordura en cualquier situación en la que nos encontremos.
Es primordial mantenerse en serenidad y estar bajo relajación para poder sentir todas estas emociones que nos colorean día con día.
Las emociones son el mecanismo por el cual nos damos cuenta de la actitud que podemos asumir en cualquier situación en la que nos encontremos. Si te sientes excelente es que puedes atraer situaciones favorables en tu vida, si al contrario te sientes devastado estarás en una baja vibración que seguirá perjudicando tu vida.
Las emociones negativas no nos sientan muy bien , pero la mayoría sigue encallada ahí, sin hacer nada para remediarlo. Todo lo que trae paz, amor y dicha es verdadero, nutre al cuerpo, lo que de igual manera te beneficia. Lo contrario a estas emociones elevadas o energías son el miedo, la culpa, la pena, etc. Todos estos son emociones o energías bajas que nublan a la mente y le hace propenso a accidentes, situaciones que atraen más de lo mismo.
Si, podemos gestionar las emociones y lo que se requiere es un nivel de conciencia mayor que el que poseemos ahora. Los niveles de conciencia nos permiten discernir que las energías bajas no nos benefician en nada y por lo tanto siguen produciendo situaciones más de lo mismo. Cabe destacar que a la mayoría de la sociedad le encanta estar en situaciones donde la energía es baja, porque ahí pueden quejarse o victimizarse, y también porque tiene una recompensa de placer y dolor de manera inmediata.
Esta recompensa es un bucle que se repite una y otra vez y se vuelve una adicción que requiere de una solución mayor. Hay que mencionar que aunque la sociedad ha avanzado mucho aún hay millones de personas que calibran muy bajo en la escala de las emociones, por lo que a más del 85 por ciento de la humanidad les gusta vivir siendo víctimas de las circunstancias por lo que son conscientes de las emociones negativas.
Para salir del bucle y la adicción de estas emociones y poder gestionarlas de una manera mucho más eficiente es preciso trascender la ilusión de un yo limitado, pequeño, a la que todo el mundo conoce como su personalidad. El ego es esa parte animal que le gusta vanagloriarse de todo, le gusta los conflictos y las emociones negativas. Pasar de esta ilusión al verdadero ser requiere coraje para aceptar la humanidad misma y ver que todo le pertenece a Dios.
El mayor error es creer en la separación, cuando se resuelve esta separación el mundo cobra sentido de unidad por lo que empezamos a experimentar las emociones elevadas como el amor, la paz, la dicha, que curan. Todo lo que podemos realizar está al alcance de cada uno de nosotros, solo es necesario dejar todas las barreras mentales que hemos fabricado. Dejarlas ir es la mayor tarea de todos.

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