De lo que va la vida es recordar que somos seres espirituales en medio de una experiencia material. Siempre hay algo que nos sobrecoge, algo más allá que no podemos explicar. Una sensación de vuelta a casa. Todos somos llamados a lograr una experiencia extraordinaria, pero muy pocos se atreven a llevar una vida serena, feliz, pacífica y amorosa.
¿En dónde nos desviamos del camino? Lo que es seguro es que la evolución de la conciencia tiene su avance de forma continua, aunque sea lenta.
No hay que olvidar que el mas de 90 por ciento de las masas aun calibrar por debajo de lo que pueden ser. El mundo es una gran escuela, una gran obra de teatro, por donde nuestras supuestas batallas se libran. Es gracioso como todo esto sucede, vivimos en el día día pensando en un sin fin de preocupaciones, cosas que en realidad jamas pasaran o que ocurrirán. Oh, la mente siempre recuerda el pasado con gran interés, quiere cambiarlo pero no puede, porque son simples imágenes, es muy gracioso. Y también anticipa el futuro volviéndolo temeroso, sin esperanza y con grandes dificultades.
Estamos perdidos en ese estado de inconsciencia severa, por lo que procuramos sobrevivir el día a día olvidando la verdad esencial del Espíritu con nuestros asuntos, tapándolo con miles de entretenimientos y placeres que acaban agotándose.
Por encima de todo la mente nunca duerme, siempre está parloteando, sin tregua. Cuando uno ve todos las cosas que nos suceden es fácil darse cuenta que hay algo sutil, más grande que una personalidad misma que nos sostiene. Es el Amor de la Divinidad la que sustenta la vida de todos, más bien es solo una vida que ha adoptado miles de formas. Prácticamente sin ese amor en forma de energía uno acabaría en la absoluta nada.
Todos en algún momento recibimos el mensaje de despertar y no tomar tan en serio esta película con su respectivo personaje particular. Este mundo tan maravilloso es una creación mental, creado por la mente. Solo el reconocimiento de la unidad lo disuelve y se ve un todo ante lo que te rodea.
No cabe la menor duda que todo lo que llamamos problemas se debe al olvido de la verdadera identidad esencial. Ese olvido supone sin mayor tregua sumergirnos en el miedo, un arma usada para hacer que duermas más.
La amnesia espiritual que vivimos se debe a que aún no hemos aprendido a mirar y observar en el interior de la conciencia misma. En sí hay muchas prácticas, pero solo son unos pocos que la siguen con disciplina.
El mundo es muy convincente, pero es irreal, porque cambia, no es algo inmutable, sino cambiante. El Ser que mora en ti, es tu verdadera naturaleza esencial. Descubrirlo es tu mayor tesoro en este momento. La gracia de Dios es siempre para todos, pero hay muchas defensas que hemos creado en torno a él. Son todas estas defensas las que procuramos defender creando un ego falso, para suplantar la esencia de la vida.
No hay porque negarlo, aceptarlo produce dicha, El Amor de Dios ilumina tu vida ya sea que te des cuenta de ello o no. No importa lo que hagas porque solo no puedes realizar nada.
Hay una energía muy poderosa, irradia su luz por doquier, y no te das cuenta porque le haces más caso a los contenidos de tu mente. Aquello que está más allá de la forma solo se puede sentir con el corazón. O más bien con la intuición.

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