Siempre hay una respuesta: falta de amor hacia uno mismo. Ser pequeños nos limita demasiado para conseguir grandes cosas. Solo depende de cada uno, procurar el bien más elevado de todos.
Conseguir y trabajar con metas es maravilloso desde el punto que podemos conseguir atrevernos a realizar grandes cosas y aumentar la talla de lo que podemos realizar..
Hay ciertos puntos a tocar y como por ejemplo: la falta de disciplina y amor por el regalo de esta vida.
Cuando no hay amor, hay desilusión, deviene un profundo atisbo de estar separado de la vida, de los demás, y de Dios mismo. La creencia en el ego cerca la consciencia y la hace pequeña, solo en una mente que está encarcela cree en las limitaciones.
Nos cuesta tanto conseguir lo queremos porque hay un precio a pagar, un precio elevado de superación personal. Preferimos jugar a ser infantiles que a madurar. La vida es una excelente oportunidad para desarrollar los talentos y habilidades que son un potencial para todos. Solo falta disposición y amor. Cuando no se ama de verdad la vida, se deja en manos de los demás hacer lo que quieran con nuestras vidas. Se pierde el poder que emana del Ser y se le sustituye por la fuerza del ego.
Solo los que se dan cuenta de la locura pueden verdaderamente escaparse y aceptar este mundo como una escuela que ofrece miles de oportunidades para volver a elegir de nuevo la energía más elevada de la consciencia. Estamos siempre a unas cuantas decisiones de escoger mejor en qué lugar estamos en el siguiente momento.
La vida apoya cada cosa que hacemos por ayudar y contribuir al bienestar de los demás. Todo lo que no sea íntegro no prospera, sino que desaparece como polvo, porque los cimientos que lo sostienen son fáciles de derribar. Todas tus creencias falsas que acechan tu mente caerán siempre que permitas y estás dispuesto a que sean reemplazadas por otros más íntegros y elevados.
Todo ocurre no por ti, sino algo mayor a ti, a través de ti. El universo deviene su poder en algo mayor que sustenta tu propia vida.
Por ello ten en cuenta que todo lo que quieres conseguir en este momento de tu vida, ya lo tienes desde un nivel esencial. Pon de tu parte para que toda manifestación ocurra a través de ti.
Tu eres un canal de la presencia, fruto de la Divinidad que colma tu vida. Te cuesta reconocerlo porque has comprado las tretas de tu pequeño yo fabricado y te identificas con él, sin cuestionar tu identidad como cuerpo. Todos los efectos no tienen poder alguno, nada tiene poder en este mundo. El verdadero poder es de Dios y tu un canal para ese poder.
Alégrate que sea así, porque por fin te has liberado de toda aflicción. El amor que irradia tu vida busca canales para expresar toda su luz.

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