Los logros son resultados no visibles que se gesta en un ámbito muy superior e invisible. Se que esto suena a ciencia ficción. Pero así funciona el mundo. El mundo que vemos solo es un efecto, una proyección de la conciencia. No tiene poder intrínseco por lo tanto es fácil moldear si se persisten en ella.
Cambiar tu realidad, tu proyección es fácil si persistes en ello, no cuesta nada cuando estás comprometido con ser aquello que te gustaría ser. La vida se refleja de interminables maneras a aquellos que están comprometidos con algo que beneficie a todos.
Por eso el egoísmo nunca gana y es una pérdida de tiempo, una fuerza que consume energía y acaba perdiendo de muchas maneras.
Solo el poder puede vencer a la fuerza porque es de un ámbito totalmente diferente a la fuerza. Eso queda claro cuando buscamos en el mundo lo que no nos puede ofrecer. Cuántas veces hemos luchado con el mundo y hemos acabado agotados sin cambio alguno. Seguramente a muchos nos ha pasado luchar y no conseguir nada.
Los verdaderamente despiertos y que saben como funciona este mundo de los efectos no se esfuerzan en nada, por el contrario solo siguen hábitos que los catapultan a un nivel diferente al resto.
Esta gente solo se centra en elevar su conciencia para manifestar lo que quieran, pero incluso haciéndolo no están apegados al resultado, si pasa esta bien, sino esta bien igual. La vida sigue y es mejor disfrutarla con todo lo que lo contiene.
Los que aspiran a mejorar deben darse cuenta que el mundo funciona de manera diferente a como creen que realmente funciona. No se trata de jugar con las reglas del mundo sino desde un ámbito que no vemos pero que intuimos que existe.
La introspección de manera regular nos sitúa en el interior de la conciencia y podemos ser testigos de la mente y del cuerpo. Que juntos forman esta complejidad llamada mundo. Todos los problemas están latentes porque no cuestionamos los pensamientos dementes que tenemos todo el tiempo.
Lo que ocurre en la conciencia es una corriente de pensamientos interminables y poco cuestionados por nosotros. Todos los pensamientos son una corriente de energía que recorre la conciencia sin cesar, cuando ocurren, los llamamos “míos” y esta denominación las hace parecer que pertenecen a una identidad personalizada que piensa cuando en realidad sólo son corrientes de energía que imperan en la conciencia debido a la tarea de no cuestionar ninguno de ellos.
Tu mente siempre está creciendo continuamente de manera muy seguida, vigilar es tarea de todos. Este masoquismo de pensar es muy tenaz pero cuando elevamos la calidad de los pensamientos y hallamos la tranquilidad de la introspección todo el pensamiento se va poco a poco deteniendo hasta volverse silente. Tu mente es silencio total en su mayor tiempo y en ella ocurren miles de corrientes de energía a las que llamamos pensamientos.
Somos el testigo que observa cómo todo esta gran escena sucede por su propio lado.
No hay una personalidad que haga que esto suceda, el error es identificarse con el cuerpo, ponerle un nombre y decir que la mente piensa, cuando en realidad todo está sucediendo por su propio lado.
La evolución de la conciencia nos sitúa más allá, de la mente y del cuerpo, llevándonos a la la esencia de la vida misma.

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