Lo dicho en esta vida, verás como muchos sufren inútilmente y se estrellan en una pared sin llegar a nada, otros negaran ser ayudados. Hay que respetar sus decisiones.
No forzar el cambio es la mejor manera de respetar sus decisiones en la vida. Es la mejor manera de no forzar nada. Quedas libre de no interferir en la vida de los demás.
Hay demasiadas personas que eligen sufrir inútilmente, se niegan a una mejor vida, y al contrario, como se percibe, les gusta estar siempre en la locura. Forzar el cambio impide que ellos quieran cambiar lo único que se consigue es resistencia por parte de ellos. Ver el drama que viven como parte de su elección es más beneficioso para ti, que para ellos que no saben.
Cuando se quiere cambiar, hay mucha resistencia, ¡mucha! . Cuando tu quieres cambiar sucede lo mismo, tienes muchas resistencias que asaltan tu conciencia. Cada uno tiene determinadas creencias que lo limitan a realizar determinadas cosas en la vida. Las creencias como sabes son programaciones instaladas en el inconsciente, que a medida que nos volvemos más conscientes estos salen a relucir.
Cada una de estas creencias crea resistencia para el cambio: Y a medida que los vamos superando una interminable ola de tranquilidad nos rodea.
Nunca fuerces el cambio para los demás, porque no lo harán, se resistirán y crearás más conflicto para todos. Lo que sí que puedes realizar es ser y dar el ejemplo de lo que eres, haces y tienes. Lo cual hará que ellos quieran inspirarse en lo que hagas. Solo siendo el ejemplo de lo somos podemos lograr el cambio en el mundo, a eso se le llama coherencia.
Cuando somos coherentes el mundo se rinde ante nosotros, porque así funcionan las cosas para todos. La coherencia es estar alineado con quien eres.
La vida responde de igual manera siempre a lo integró a lo coherente, a lo innato. No hay resistencia si alguien nos habla con el ejemplo , porque sabemos que hay armonía en su vida.
El mundo solo premia lo íntegro, lo que vale y aporta paz, beneficio y ayuda a todos aquellos que lo necesiten. Por lo tanto, tú eres una puerta en su camino, eres la luz en su camino. Tan solo hay que respetar la vida de los demás.
En muchas ocasiones los percibimos luchando con lo que es, contra la vida misma, y eso a veces nos frustra, pero no es a nosotros el que le toca andar ese camino para solucionarlo sino a ellos. Es por ello que toca saber que cada paso que des en tu evolución beneficiará a todos aquellos que están a tu alrededor sin que ellos lo sepan.
Lo dicho, en esta vida, verás cómo muchos sufren inútilmente. Veras como incomprensiblemente se niegan a aceptar la ayuda que les ofreces, y después comprobarás como se estrellan en un error previsible. Y hay que respetarlo. Hacerse a un lado y aguardar a que abran su receptividad es tu reto.

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