La derrota no es impedimento para seguir intentándolo. No abandones nunca tus sueños, objetivos, planes o cualquier cosa que quieras lograr en esta vida. Todo llegará, solo hace falta un salto de fe en ti. No se precisa más. Tal vez pienses que necesites mucho pero la providencia divina solo te pide Amor y compromiso sin límites y el resto ocurrirá. El poder de manifestar no está sujeto a la forma sino que está más allá en lo informe.
Las derrotas son solo un aviso para que lo hagas de la manera diferente y aprendas de ello. No se te pide que te rindas , sino una rendición de tu ego. Abraza ese desconocimiento que tienes en fuerzas invisibles que hacen que la semilla germine y se convierta en un árbol.
En la vida ocurre lo mismo, a veces no pasa nada en el mundo. Somos testigos que las cosas que ocurren en la forma toman su tiempo, crecen de manera lenta, pero en el universo invisible crece a malsana, sin que te des cuenta de ello. Es por eso que cada derrota es un paso más para comprender que las cosas no se hacen de este modo y habrá que realizarlo de otra forma.
Los pasos que se dan, se dan de forma continua, sin resistencia alguna, sin impedimentos. Libre de toda resistencia se comienza a comprender que todo es fluidez, como el río que sigue su curso y que cuando se encuentra una roca en el camino simplemente la rodea y sigue su curso, no lucha simplemente la rodea.
Los obstáculos en la vida son todos como rocas que nos tapan el camino del éxito, pero siendo como ríos caudalosos de conciencia, lo más sensato es rodearla y dejarla ir.
La derrotas y los fracasos son parte del aprendizaje de la vida, no hay que eludirlos, resistirse a ellos, con nada se llega cuando te rindes. Procura simplemente no rendirte ¡jamás! El camino del éxito comienza con asumir tu parte de la vida. Hazlo sin vacilación, se responsable de una vez por todas.
Tú no puedes ser derrotado, jamás lo serás porque tú talla y tu grandeza no son de este mundo.
La realidad de tu esencia es más de lo que aparenta ese pequeño yo que has asumido que eres, de manera temporal. Tu verdadera esencia es la grandeza, más allá de la forma física. Estos destellos de Amor tal vez ya los hayas reconocido en ti, pero aún falta que las reconozcas en todos. Se te ha dado el universo entero para compartirla con todos, ya que lo eres. El Amor de tu grandeza refulge en ti, por lo tanto la derrota no es una cualidad tuya, ni lo será nunca.
No hace falta nada para que seas grande de verdad, ya lo eres.
Sal y reconócete en todos los que te rodean. La grandeza no es cuestión de tamaño sino que es una cualidad del Ser.
Rendirse. ¡jamás! el éxito en tú vida es ahora, y lo que hagas solo será un momento de reconocimiento de parte tuya hacia tu verdadera realidad esencial.
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